Estaréis de acuerdo conmigo con que el protocolo es una disciplina completamente desconocida para la gran mayoría. Bueno, pensándolo mejor, desconocimiento no es la palabra adecuada, lo que existe realmente es cierta confusión.  Aunque tendamos a culpar a los medios de comunicación por difundir una imagen alejada de la realidad, los realmente culpables somos nosotros porque no hemos sabido trasladarles la esencia de nuestro trabajo, que va más allá de indicar el lugar que han de ocupar las autoridades o de colocar banderas. A este último aspecto he querido dedicarle el post de hoy. ¿El motivo? El baile de banderas que hemos visto en las últimas semanas en tres actos que responden a un formato similar como lo son por un lado los Premios Nacionales del Deporte, los de Investigación por otro y, finalmente los de Cultura.

Convocados respectivamente por el Consejo Superior de Deportes, la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, y por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se entregan anualmente en un “acto público al que se dotará de la trascendencia, solemnidad y publicidad adecuadas”, tal y como rezan sus bases.

Premios Nacionales de Deporte
Premios Nacionales de Investigación
Premios Nacionales de Cultura

Aplicando el sentido común, que como sabréis es el menos común de los sentidos, cualquiera que no contara con unas nociones básicas de protocolo y tuviera que organizar un acto al que asistan autoridades podría tomar éstos como referencia a la hora de ordenan los vexilos. Craso error, como se puede apreciar en las imágenes, las banderas se ordenan al libre albedrío.

Ni rastro de banderas el pasado 4 de diciembre en el Patio de los Austrias del Palacio del Pardo en el homenaje a aquellos que contribuyeron a impulsar el deporte. En cambio, sí se utilizaron semanas después en Los Premios Nacionales de Investigación entregados en el Salón de las Columnas del Palacio Real, situándolas tras el atril desde el que el Rey pronunció su discurso. En este caso, se optó por colocar la bandera española acompañada por la europea, algo que sinceramente no comparto tratándose de unos premios de carácter exclusivamente nacional. Por si tuviéramos poco lío de enseñas ya, los Premios Nacionales de Cultura nos dejan otra disposición: se exhibe la bandera nacional en solitario.

¿Qué dice al respecto la normativa? La Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas no aporta demasiada luz al respecto, pues se limita a establecer en qué instituciones o edificios públicos ha de ondear, sin especificar en qué tipo de actos. Eso sí, indica que “cuando se utilice ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor”, por lo que ni los Premios Nacionales de Investigación ni los de Cultura violaron la ley.

Concluyendo, el manual de protocolo de cualquier institución o empresa debe contemplar un capítulo específico para la utilización de banderas en los actos que se organicen, con el objetivo de facilitar la tarea y ofrecer una imagen homogénea. De acuerdo, el protocolo es flexible pero, ¿qué sentido tiene que en actos similares no se siga un mismo precepto? Detalles como éste también comunican, no lo olvidemos.