Hoy más que nunca el cliente tiene la razón. La tiene porque le hemos dado la palabra, ofreciéndole la posibilidad de tomar determinadas decisiones impensables hasta hace bien poco. Digamos que la interacción ha llegado a su punto máximo. Miremos a nuestro alrededor: desde congresos en los que los asistentes elijen los contenidos a abordar a obras de teatro que varían en cuestión de segundos su trama en función de las reacciones del público. Algo parecido ocurre en la tercera temporada del talk show Alaska y Segura que, cada lunes al filo de la medianoche, se emite en La 1.

Reconozco que en un principio no era seguidora del programa. Todo cambió cuando mi amigo Pablo, @rigbyonline en el universo 2.0, me preguntó mi parecer acerca de los programas que recurren a las redes sociales no solo para conocer la opinión de los telespectadores sino también para cederles por unos instantes la dirección. ¿Os recuerda a algo el hecho de que sea la audiencia quien decida como termina un concurso? A mí sí. En cuestión de segundos he retrocedido en el tiempo nada más y nada menos que veintidós años. 1993, Estudios Buñuel, media España coge el teléfono para votar quién debe ducharse, si Ramón García o Ana Obregón. Sí, me estoy refiriendo al mítico ¿Qué apostamos? La semilla de una moda que sigue triunfado más de dos décadas después.

En aquel momento no existían ni Facebook, ni Twitter ni Instagram. Hoy prácticamente la inmensa mayoría de los programas de ocio que protagonizan la parrilla de televisión habilitan un hashtag, visible durante toda la emisión, con el objetivo de crear una comunidad virtual que les de visibilidad; pensando siempre en convertirse en trending topic, es decir, en el tema del momento, con lo que ello supone en términos de publicidad.

Alaska y Segura va un paso más allá, pues durante todo el programa lanza una serie de preguntas a las que los fans deben responder.  “Hoy elige el final del programa: RT si quieres Titanic o FAV si eres de Lo que el viento se llevó #AlaskaySegura1” o “RT si piensas que @Pandemonia se está cociendo ahí dentro; FAV si te lo está planteando para carnavales #alaskaycoronas3”, por citar dos ejemplos. ¿Qué os parece la estrategia?

En mi opinión: acertadísima. El equipo de Santiago Tabernero tiene claro que el público de Alaska y Segura es multitarea, ve el programa e interactúa al mismo tiempo en redes sociales. La acogida ha sido extraordinaria; un solo tuit ha sido retuiteado 520 veces y marcado como favorita 813. ¿Os imagináis quién manda en Twitter la noche de los lunes, verdad? El impacto es incuestionable, otra cosa bien distinta es la imparcialidad, pues como me comentaba Pablo, los tuiteros preferimos el FAV al RT.

¿Creéis que este tipo de acciones podrían tener cabida en los eventos que organicemos? Estoy convencida de que sí y además lo veremos muy pronto.

A lo largo de la semana os contaré cositas de Google for Entrepreneurs y de la importancia del liderazgo y los retos a los que nos enfrentamos las mujeres en el mundo empresarial.